domingo, 1 de mayo de 2011

TESTIMONIO DE UNA PREPAGO







Diana es una mujer de 22 años de edad que llegó a Bogotá proveniente del Valle del Cauca a estudiar su carrera profesional en Comercio Internacional. Desde el primer día que pisó suelo capitalino se interesó por el mundo de las damas de compañía pero no llevó a cabo su propósito sino hasta que una de sus compañeras de universidad la invitó a hacer parte de una fiesta que ofrecería un alto diplomático.
Es una mujer callada, muy elegante y sobria al vestir y de modales refinados. Empezar a hablar con ella no fue fácil por sus continuas evasivas al momento de abordar el tema, pero después se desinhibió y nos contó parte de la historia de su vida.
“En este mundo me inicié como dama de compañía únicamente, el trabajo no implicaba acostarme con ningún cliente, cuando lo empecé a hacer fue porque me gustaba y no porque me hiciera mucha falta el dinero, aunque cuando a uno le llega una platica aparte de la que te mandan tus papás, esa no cae mal”
Desde la primera reunión a la que asistió hasta hoy ya han pasado 3 años y Diana ha recorrido todas las regiones del país y varias veces ha salido de Colombia en compañía de empresarios, políticos, dirigentes y personas que pagan por estar con ella.
- ¿Se ha acostado con algún cliente?
“Sí claro, con varios. A nosotras nos pagaban entre 500 mil y un millón por acompañar a una persona una noche; al comienzo íbamos a sus reuniones, les servíamos de compañía esa noche y luego nos despedíamos, pero no pasaba nada más. Pero cuando uno le gusta al cliente y él te ofrece pagarte el doble o hasta el triple para que se acueste con él, uno lo piensa y al final… acepta.

- ¿Su familia sabe algo de su “trabajo”?
Para nada, ellos creen que yo estoy acá estudiando y trabajando y nada más y cuando me vienen a visitar cambio de celular y me comporto como la adolescente que salió de su casa y ya.

- ¿Cómo hace para que no se den cuenta entonces de los ingresos que tiene?
Yo les digo que estoy trabajando en una empresa donde me pagan muy bien y que el cargo que tengo me da tiempo para estudiar y trabajar.

- ¿Qué es lo más complicado de ser dama de compañía?
Tener que esconderse y ser una persona anónima porque la gente que se entera de lo que uno hace te dice que eres una prostituta y te discrimina. Por ejemplo, los sitios que frecuentamos o a donde asistimos tenemos que estar seguras que no va haber nadie que nos conozca porque o sino, se nos acaba el anonimato. A Colombia viene mucho extranjero buscando la mujer de acá porque somos lindas y muy complacientes, entonces a ellos no les importa pagar lo que uno les pida con tal de pasar una noche feliz.

- ¿Lo hace por dinero o gusto?
Yo lo hago más porque me siento bien con esto. Mis padres me dan estudio ropa, lo que les pida, pero es bueno estar en buenas reuniones con gente importante que lo hagan sentir igual a uno y que además te paguen por eso, ¡grandioso!.



http://www.barriosdebogota.com/prepagos-para-secuestrados/#axzz1Hv9fvZMP

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